PROTEST

La exposición PROTEST, se llevó a cabo durante el mes de septiembre de 2021 en la galería Uovo alla Pop de la ciudad italiana de Livorno.

La muestra, dividida en varias secciones abordaba la estética de la protesta y la manifestación, la lucha callejera o la guerrilla urbana desde diferentes puntos de vista; sirviendo de excusa para el desarrollo de la propuesta estética del autor. Una apropiación de la gramática de la lucha social y sus iconos pero también de las banderas y los icónos de pertenencia y exclusión.

Las diferentes partes fueron: Símbolos, elige tu arma, elige tu bandera y la vibración en poder.

Símbolos:

Una colección de grandes lienzos hechos a mano con pintura acrílica y spray, dónde se muestran los símbolos milenarios de la lucha, manos, puños en alto, objetos arrojadizos, libros en llamas. Significantes que mediante un pequeño juego irónico y el uso característico del color y la vibración subvierten su significado además de ofrecer una mirada ampliada de la gramática de la lucha social. La política como experiencia estética.

Dos cuadros enfrentados de 2×2 metros representan el momento en el que un poema dentro de una botella es arrojado contra el enemigo cuál cóctel molotov, mientras este es contraatacado con un cóctel molotov que es en realidad un libro de poemas en llamas. Frente a ellos dos puños en alto amenazan una revolución vibrante y colorida, distinta a las luchas de bloques monolíticos e insufribles; sin embargo se cierran en un apretón de manos en la pieza central, concluyendo su batalla en favor de la unidad, el lazo, la fuerza y la vibración. 

Elige tu arma

Si todo es político, todo puede ser un arma política. Partiendo de esta premisa se muestran una colección de objetos cotidianos y reconocibles sobre diferentes campos geométricos que generan una atracción hipnótica sobre el espectador. Cada elemento se completa al leer su título, este ironiza, describe o satiriza la herramienta política que tienes antes tí. 

Así una copa con un cóctel responde al título de “si no se puede beber no es mi revolución”  satirizando la idea de revolución como ese acto heroico y de sacrificio inhumano para convertirlo en un acto placentero e incluso distinguido.

En “el material con el que están hechos los sueños” (2021, acrílico, 60×60 cm) el autor ironiza al equiparar un ladrillo, el objeto más simple, barato y mundano, con el material para fabricar los sueños, la clave para alcanzar las metas. El ladrillo en este caso puede entenderse como un objeto contundente, como un proyectil lanzado como protesta, como método violento para realizar un cambio y conseguir un derecho o un cambio social. Puede entenderse, también, de forma más literal, como una pieza constructiva de un edificio o de una vivienda; el sarcasmo se explica solo, al entender que uno de los objetivos o de los «sueños» de la clase trabajadora es convertirse en propietaria.

En “Esto sí es una pipa” (2021, acrílico, 60×60 cm) La obra remite a la célebre pintura del artista surrealista Rene Magritte: Ceci n’est pas une pipe.

Un juego pictórico y conceptual que busca la reflexión sobre la veracidad de la representación y por extensión de todo aquello que vemos. 

En el caso de esta obra además de apoyarse en esa reflexión que es totalmente actual en la época de la creación de imágenes con ayuda de la inteligencia artificial. El autor ironiza con el doble juego del lenguaje y la jerga callejera representando, no la pipa de fumar de Magritte, sino un arma.

El cuadro  “this year fashion” (2021, acrílico,60x60cm) representa una prenda de vestir que es a la vez un fuerte símbolo político, el pañuelo palestino. El título hace referencia a la frivolidad del mundo de la moda en el que las tendencias rápidas aparecen y desaparecen en un suspiro y lo compara con este potente símbolo político que remite a la legítima lucha del pueblo palestino. Esta comparación genera una fuerte contradicción produciendo una incómoda crítica hacia la volatilidad de la opinión pública y cómo ciertas luchas aparecen y desaparecen del debate público rápida y repetidamente como en la moda. 

La bandera es una pieza de tela, de tela mágica. Ondea al viento en el cuadro “el rey está desnudo”. Esta tela representa los valores de una nación entera pero igual que en el cuento del sastre del emperador de Hans Christian Andersen, que da título a este cuadro, sólo es visible en todo su esplendor a los ojos de los Iniciados, Ilustres y prohombres de la patria. Para todo el resto no es más que una tela desnuda.

bajo el color está el vacío (2021, acrílico,60x60cm) El título de esta obra recupera la célebre expresión de las revueltas de París durante el mes de mayo de 1968  «bajo los adoquines está la playa» que de una forma surrealista y poética reclamaba su idealismo. En este caso, el artista reclama el uso del color, la geometría y la vibración propias de su lenguaje.

En la pluma es más poderosa que la espada” (2021, acrílico,60x60cm) se representan dos botes de spray, el artista hace referencia al tópico literario acuñado por  Edward Bulwer-Lytton que hace referencia a la primacía de la inteligencia, la escritura, quizá la cultura en general sobre la fuerza bruta o militar. El rey de la ruina se permite el guiño de utilizar el bote spray en alusión a la práctica del graffiti o el arte urbano generando también un paralelismo entre “la pluma”, la herramienta del escritor y el bote de spray, la herramienta del, también “escritor” de graffiti como se conoce a tales artistas urbanos en su propia jerga. 

El cuadro Comida conceptual (2021, acrílico, 60x60cm)  juega con una paradoja esencial: el arte como espacio de absoluta libertad frente a la necesidad ineludible de subsistencia. El rey de la ruina representa en este cuadro la célebre obra Comediante, del artista italiano Maurizio Cattelan, el artista nos obliga a cuestionarnos la delgada línea entre el arte como objeto de mercado y la realidad material de la vida cotidiana. ¿Puede un artista alimentarse de su creatividad? ¿O el arte, en su máxima expresión conceptual, se convierte en un lujo inaccesible para quien necesita trabajar para comer?

Aquí yace una ironía amarga: mientras el mundo del arte se jacta de su autonomía, sus protagonistas siguen sujetos a la misma condición material que cualquier trabajador. La obra nos enfrenta a un mundo en el que un plátano pegado a la pared alcanza cifras exorbitantes en una feria de arte, mientras millones de personas luchan por conseguir un plato de comida. La libertad de creación choca contra la necesidad básica de supervivencia, y en ese choque surge la pregunta inevitable: ¿hasta qué punto el arte puede desafiar las reglas de la materialidad sin caer en la burla de quienes no pueden permitirse jugar con ella?

Así, Comida conceptual no solo nos habla del arte, sino de la sociedad misma: de sus contradicciones, de su afán por exaltar lo inmaterial mientras sigue dependiendo, ineludiblemente, de lo tangible. Nos obliga a preguntarnos si el artista es un ser libre o un trabajador más en un sistema que no perdona el vacío en el estómago.

Elige tu bandera.

Esta serie es una reflexión sobre el color, la geometría y el símbolo, se compone de infinidad de banderas, penachos, carteles y pancartas en multitud de formatos en las que no aparece ningún símbolo ni mensaje. Por el contrario aparecen múltiples motivos geométricos y combinación de colores a la manera de banderas no reconocibles, de manera que uno puede apropiarse de ellas y crear su movimiento político, su protesta o su patria a medida.

En un contexto en el que la sociedad está cada vez más radicalizada, en el que las ideas se defienden desde atriles emocionales y no racionales; me pregunto sobre la creación del símbolo, de la bandera, que es continente de esas emociones, y de la relación del color con esas ideas. ¿Cómo cristaliza la patria, la grandeza, la lucha en una combinación de colores? ¿Es posible recorrer el camino inverso? ¿Se puede hacer apología del color e imponerlo sobre ideologías y emociones?

No parece posible neutralizar la radicalidad simplista desde lo racional, pero ¿Sería posible hacerlo atacando a sus símbolos con color? Neutralizarlos con un ataque a su estilo, con una borrachera de símbolos; todavía vacíos, a la espera de llenarse de contenido. Tantos símbolos que hacen imposible que todos sean fecundados con ideas, Un número tan inabarcable que se diluye su interés y su función para obligar a la razón a tomar partida, a poner nuevo orden.

La vibración es poder

Es una sección compuesta por cinco pinturas donde el artista, a través de texturas abstractas, da forma a escudos utilizando los colores y formas de las banderas de algunos pueblos oprimidos, inventa geometrías para Palestina, Chiapas, Tibet, el Sahara y el Kurdistán. Las únicas banderas reales representadas en esta muestra son las de pueblos sin estado; Banderas a las que les ha sido arrebatado el derecho a existir.

Este fue el texto de mano de la exposición:

El Solo Show de El Rey de La Ruina en la galería Uovo alla Pop se llama ‘Protesta’ y es una brutal invasión de colores.

El artista español muestra en la galería un recorrido de símbolos recuperados de manifestaciones, protestas y peleas callejeras.

La exposición fue diseñada en diferentes secciones -La vibración es poder, elige tu arma, elige tu bandera-

ELIGE TU BANDERA: Es decir, elige un bando, con el deseo no demasiado implícito de provocar que el espectador se imagine que está de un lado o del otro.

En los grandes lienzos hechos a mano con acrílicos y sprays, con un uso del color que pretende ser identitario, El Rey muestra los símbolos milenarios de la lucha -manos, puños- e intenta revertir su significado.Estas son sus palabras:

“En el aplanamiento del pensamiento crítico dado por una aglomeración saturada de formas, símbolos, banderas, escudos, geometrías de protesta, se pierde el punto de partida, el sentido profundo de la razón de la lucha. En esta indiferencia generalizada y en toda regla quiero exponer la exageración, una repetición de símbolos y paletas impactantes, crear un cortocircuito en los cerebros observadores, estimular el pensamiento tratando de cancelarlo. Después de haber visto demasiado, ya no sabemos qué dirección tomar: tal vez en el rincón utópico no contaminado del «fin de la facción», del partido político, de pensar que tenemos razón, de las posiciones tomadas, de lo correcto/incorrecto. Somos el brote de un nuevo pensamiento crítico que se genera por el arte, por una revolución de colores’ 

LA VIBRACIÓN ES PODER: Es una sección compuesta por cinco pinturas donde el artista, a través de texturas abstractas, da forma a escudos que recuerdan a los pueblos oprimidos, inventa geometrías para Palestina, Chiapas, Tibet, el Sahara o el Kurdistán y lo hace en modo irónico al querer centrarse en estos Estados que no son Estados, crea banderas que no existen al darles una atención geográfica y política completamente personal.

 ‘Al recuperar la gramática de las manifestaciones, intento privarla de significado, los símbolos ahora están saturados. Las redes sociales tienen un pensamiento crítico limitado, una discusión estandarizada, las ideas no se discuten, no se examinan, se persiguen a ciegas. ¿Se puede cuestionar la escasez de discurso y la falta de conflicto constructivo? ¿Se puede contrarrestar la obsesión por estar del lado de la razón no con otra idea, con otro mensaje más, sino con el vacío?’

A través de un acto nihilista de prohibir cosas inventadas que no existen, El Rey de la Ruina quiere hacer ruido, mover una grieta en el suelo, hacer tambalear las certezas establecidas, hacer saber que ya no podemos aferrarnos a una idea de patria, de colores ya vistos.

Habitualmente el artista añade lemas y frases tanto a las obras como a los murales, pero para Protesta decide no hacerlo; sin escribir ningún mensaje, sin dar explicaciones didácticas, juega con la pizarra en blanco, con el papel en blanco, mostrando irónicamente un camino lleno de formas y colores que esencialmente no significan nada y no dicen más que un vacío, un vacío sarcástico que se ríe de los prejuicios del pasado e invita a que pienses de nuevo.

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